El mito de que solo las personas ‘promiscuas’ contraen ITS
Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) han estado durante mucho tiempo rodeadas de estigma y desinformación. Uno de los mitos más persistentes es que solo las personas sexualmente promiscuas o “promiscuas” corren el riesgo de contraer estas infecciones. Esta creencia no solo perpetúa estereotipos dañinos, sino que también socava los esfuerzos de salud pública destinados a educar a las personas sobre las ETS. En este artículo, exploraremos la realidad de las ETS, desmontaremos el mito de la promiscuidad como único factor de riesgo y destacaremos la importancia de la educación y la prevención.
Comprender las ETS: una perspectiva más amplia
Las ETS son infecciones que se transmiten principalmente a través del contacto sexual, pero pueden afectar a cualquier persona, independientemente de su historial sexual. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), existen más de 20 tipos diferentes de ETS, entre ellas la clamidia, la gonorrea, la sífilis, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y el herpes. Estas infecciones pueden tener graves consecuencias para la salud si no se tratan.
Los CDC informaron que solo en 2019 hubo aproximadamente 2,5 millones de casos notificados de clamidia, gonorrea y sífilis en Estados Unidos. Esta cifra pone de relieve que las ETS son un problema de salud pública generalizado que trasciende los estereotipos sociales sobre la promiscuidad.
La realidad de la transmisión de las ETS
Muchos factores contribuyen a la transmisión de las ETS más allá del comportamiento sexual. Comprender estos factores es crucial para disipar los mitos sobre quién puede contraer una ETS:
- Factores biológicos: Ciertas personas pueden ser más susceptibles a las infecciones debido a factores biológicos como la edad, el sexo y la predisposición genética.
- Sexo sin protección: Tener relaciones sexuales sin protección es un factor de riesgo principal para contraer ITS. Sin embargo, incluso quienes tienen pocos compañeros sexuales pueden estar en riesgo si no usan protección.
- Abuso de sustancias: Las personas que consumen sustancias pueden tener menos probabilidades de practicar sexo seguro debido a un juicio alterado.
- Acceso a la atención médica: El acceso limitado a los recursos de atención médica puede impedir que las personas reciban pruebas y tratamientos regulares.
- Falta de educación: Muchas personas carecen de una educación sexual adecuada, lo que contribuye a los conceptos erróneos sobre las ITS y su transmisión.
El impacto de la estigmatización
El estigma que rodea a las ETS a menudo conduce a la vergüenza y al secretismo. Este estigma afecta de manera desproporcionada a ciertos grupos, lo que dificulta que busquen la atención médica necesaria. Los estudios muestran que las personas con una ETS pueden experimentar sentimientos de aislamiento o miedo a ser juzgadas por sus amigos o parejas.
Esta estigmatización puede dar lugar a un círculo vicioso en el que las personas evitan hacerse pruebas o recibir tratamiento por miedo a ser etiquetadas como “promiscuas” o “promiscuos”. Como resultado, muchas personas siguen sin conocer su estado, lo que facilita una mayor transmisión de las infecciones dentro de las comunidades.
Estudios de caso: implicaciones en la vida real
Para ilustrar las implicaciones más amplias de este mito, consideremos un par de estudios de caso:
- La joven profesional: Sarah, una mujer de 28 años, solo había tenido una pareja sexual en el último año, pero contrajo clamidia debido a la falta de conocimientos sobre prácticas de sexo seguro. Evitó hacerse la prueba porque temía ser juzgada por su historial sexual, a pesar de estar en una relación comprometida.
- La pareja recién casada: Una pareja recién casada buscó tratamiento después de experimentar síntomas de una ITS. Ambos creían que estaban a salvo, ya que se habían comprometido exclusivamente el uno con el otro; sin embargo, una de las personas había contraído sin saberlo una infección de una relación anterior. Este caso pone de relieve que incluso las relaciones monógamas no están libres de ITS si hubo parejas previas.
Estadísticas que cuestionan el mito
Las estadísticas revelan que la mayoría de las personas que contraen ETS no encajan en el estereotipo de ser excesivamente promiscuas:
- Un estudio publicado en el American Journal of Public Health encontró que casi la mitad de los nuevos casos de ITS ocurren entre personas que han tenido solo una pareja sexual en el último año.
- Los CDC señalan que los jóvenes de 15 a 24 años representan casi la mitad de todos los nuevos diagnósticos de ITS cada año, y muchos de ellos quizá no se identifiquen como promiscuos.
- Una encuesta del Instituto Guttmacher reveló que 1 de cada 4 adolescentes sexualmente activos tiene una ITS, lo que vuelve a indicar que el riesgo no se limita a quienes tienen múltiples parejas.
La importancia de la educación y la prevención
Abordar el mito de que solo las personas “promiscuas” contraen ETS requiere una educación sexual integral y campañas de concienciación centradas en la prevención y las pruebas. Estas son algunas estrategias clave:
